Patagonia arde entre tres focos activos y uno confirmado como intencional

 



El incendio en El Hoyo, Chubut, fue declarado intencional por la justicia, mientras otras zonas como Los Alerces y Los Glaciares también enfrentan graves focos forestales.



La Patagonia atraviesa una nueva ola de incendios forestales que afecta principalmente a Chubut y Santa Cruz, con consecuencias que ponen en riesgo ecosistemas milenarios y la seguridad de las comunidades locales. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, confirmó que el incendio en El Hoyo fue “intencional” y anunció una recompensa de 50 millones de pesos para quienes aporten información que permita dar con los responsables. Según Torres, el fuego se originó en un lugar y horario estratégicos, cuando familias y turistas se encontraban en la zona, generando un riesgo adicional.

Actualmente, hay tres focos principales de incendio: El Hoyo, con más de 1800 hectáreas afectadas y combates coordinados entre las provincias; el Parque Los Alerces, donde se reavivó un fuego previamente controlado, afectando bosques milenarios; y el Parque Los Glaciares en Santa Cruz, otro punto crítico.

Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace, señaló que además de posibles intencionalidades, la falta de prevención y la crisis climática agravan la situación: “Este verano se esperaba complicado por las pocas nevadas. Más allá de negligencia o intencionalidad, la subestimación del cambio climático aumenta el riesgo”.

Expertos advierten que los incendios intencionales muchas veces están ligados a especulación inmobiliaria o deforestación ilegal, aunque la mayoría de los focos provienen de negligencias, como fogatas mal apagadas.

En paralelo, la situación se complica por decisiones políticas recientes: el Gobierno nacional busca derogar la Ley de Manejo de Fuego, que protege ecosistemas y regula cambios de uso de suelo tras incendios, mientras que el presupuesto para prevención fue recortado en un 70% respecto a 2023. La diputada Sabrina Selva advirtió que estos recortes afectan directamente la prevención, los cortafuegos y el equipamiento de brigadistas, quienes enfrentan condiciones de precarización laboral.

La combinación de incendios activos, acciones intencionales, condiciones climáticas adversas y falta de recursos para prevención convierte a la Patagonia en una zona de alto riesgo ambiental y social, con consecuencias que podrían extenderse si no se implementan medidas