Alerta mundial por la tormenta de radiación solar más intensa en dos décadas

 



La Tierra atraviesa el impacto de una potente tormenta de radiación solar, catalogada como una de las más fuertes de los últimos 20 años, lo que encendió alertas en organismos científicos, agencias espaciales y sectores estratégicos a nivel global.



Una intensa tormenta de radiación solar mantiene en alerta a la comunidad internacional tras ser clasificada con un nivel de severidad 4 sobre 5 por el Centro de Predicción del Clima Espacial de Estados Unidos, una categoría extremadamente poco frecuente. El fenómeno es definido por especialistas como una “avalancha invisible” de partículas energéticas que alcanzó de manera directa a la magnetósfera terrestre.

El evento tuvo su origen en una llamarada solar de clase X, el tipo más potente registrado, que liberó una enorme cantidad de energía. Esa descarga viajó a velocidades récord y llegó casi de forma inmediata a la Tierra, generando preocupación por sus posibles efectos sobre los sistemas tecnológicos y las comunicaciones.

Según advirtieron expertos en clima espacial, el aumento de partículas energéticas puede provocar degradación en las señales de GPS, interferencias persistentes en las comunicaciones satelitales y fallas en sensores electrónicos considerados críticos. La infraestructura tecnológica moderna se encuentra especialmente expuesta ante este tipo de episodios de alta intensidad.

Uno de los sectores más sensibles al impacto de la tormenta es la aviación comercial. Varias aerolíneas reforzaron los monitoreos en rutas polares debido a fallas intermitentes en los sistemas de navegación. En el ámbito espacial, los astronautas de la Estación Espacial Internacional debieron resguardarse en módulos especialmente blindados para reducir la exposición directa a la radiación.

Este episodio se produce en un contexto de máxima actividad del actual ciclo solar, lo que incrementa la probabilidad de nuevos eventos similares en el corto plazo. Como contracara de los riesgos tecnológicos, la interacción de la nube de plasma con la atmósfera terrestre generó auroras boreales en latitudes poco habituales, iluminando cielos de regiones de Europa donde estos fenómenos no suelen observarse.

Los científicos continúan monitoreando la región de manchas solares responsable de la llamarada, que permanece activa, mientras los organismos de seguridad y control mantienen un estado de vigilancia constante ante la posibilidad de nuevas tormentas solares en los próximos días.Tormenta solar.