Crisis en el sector petrolero Oilstone Energía despidió trabajadores y entró en concurso de acreedores
La empresa que opera en la Cuenca Neuquina enfrenta una delicada situación financiera, con deudas millonarias y una fuerte caída en su actividad vinculada al avance del shale en Vaca Muerta.
La crisis que atraviesa el sector energético también impacta en las empresas dedicadas a la producción convencional. La firma Oilstone Energía SA inició un proceso de concurso de acreedores tras reconocer una situación de cesación de pagos, en un contexto marcado por dificultades económicas y operativas.
Según se informó, la Justicia dispuso la apertura del concurso preventivo el pasado 20 de febrero, por orden del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 11 de Buenos Aires, luego de que la compañía realizara la solicitud a comienzos de ese mes. La petrolera busca reestructurar una deuda que asciende a 11,8 millones de dólares.
La empresa, con fuerte presencia en la provincia de Neuquén, opera en la Cuenca Neuquina, donde cuenta con 15 concesiones que abarcan unos 3.000 kilómetros cuadrados. Sin embargo, su actividad se ha visto afectada por el crecimiento del desarrollo no convencional en Vaca Muerta, que ha desplazado progresivamente a la producción tradicional.
En este escenario, Oilstone ya redujo su planta de personal, pasando de cerca de 300 trabajadores a 183, lo que implicó el despido de alrededor de 120 empleados. La caída en los ingresos, sumada a las dificultades para acceder a sistemas de transporte y a la baja en el precio del gas, profundizó la crisis de la compañía.
A pesar de esta situación, la firma presentó un plan para intentar salir de la crisis, aunque condicionado a la reestructuración de su deuda, cuyos principales acreedores son entidades bancarias que financiaron sus operaciones.
En paralelo, la empresa mantiene negociaciones con el gobierno neuquino para la prórroga de parte de sus concesiones, un proceso que actualmente se encuentra demorado a la espera de la resolución judicial. Desde la provincia exigen, como condición, la presentación de un plan de abandono seguro de pozos e instalaciones, lo que implica nuevos costos en un contexto económico ya complejo.
De este modo, la situación de Oilstone refleja el impacto que los cambios en la matriz energética y las condiciones del mercado generan sobre las empresas del sector convencional, que enfrentan crecientes desafíos para sostener su actividad.
