El peronismo debate su conducción en un contexto global marcado por fuertes tensiones
Mientras busca redefinir liderazgos, el justicialismo analiza el impacto del escenario internacional y el rol que jugará de cara a las elecciones de 2027.
El peronismo atraviesa una etapa de definiciones internas atravesada por dos debates centrales: la disputa por la conducción futura del espacio y la necesidad de interpretar un escenario internacional cada vez más complejo. En ese cruce de discusiones conviven las tensiones por los liderazgos y la lectura de un nuevo orden global que, según distintos referentes, también tendrá impacto en la política argentina.
La principal fuerza opositora del país continúa en un proceso de redefinición que se extiende en el tiempo. Mientras tanto, el contexto internacional suma presión. Referentes del espacio advierten que el gobierno de Javier Milei toma decisiones alineadas con los intereses de Estados Unidos, en un marco global signado por el avance del trumpismo y una creciente disputa geopolítica en zonas estratégicas como el Atlántico Sur y la Antártida.
Dirigentes del justicialismo coinciden en que el factor internacional, con un eventual regreso de Donald Trump como figura central, volverá a influir en la Argentina. Sin embargo, descartan que el escenario electoral de 2027 esté definido de antemano y sostienen que aún hay margen para una reconstrucción política competitiva.
En ese sentido, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, afirmó que los próximos años serán impredecibles tanto para la política y la economía argentina como para la situación interna de Estados Unidos. Señaló además que Trump enfrenta conflictos domésticos que podrían debilitar su liderazgo y condicionarlo de cara al futuro.
Otros referentes del espacio remarcan que el peronismo deberá elaborar una propuesta sólida que contemple los temores que se intentarán instalar en la sociedad. El exministro de Trabajo Carlos Tomada sostuvo que el desafío será construir un programa capaz de neutralizar los discursos que alertan sobre un supuesto caos ante un eventual regreso del justicialismo al poder.
Desde el ámbito académico, el sociólogo Aritz Recalde planteó que, ante la falta de un liderazgo unificado y de poder institucional, el peronismo necesita ordenar su base política detrás de un programa común que funcione como eje de reorganización.
En paralelo, gana fuerza otra estrategia que apunta a la construcción de un nuevo liderazgo con proyección nacional. Para un sector importante del espacio, ese referente es el gobernador bonaerense Axel Kicillof. En ese marco, la renovación de autoridades del Partido Justicialista bonaerense adquiere un valor político central y excede lo meramente administrativo.
La discusión interna tiene una fecha clave: el 15 de marzo, cuando podría definirse la conducción del PJ bonaerense, ya sea mediante una lista de consenso o a través de una elección interna. Bianco remarcó que se trata de una discusión política y rechazó los ataques personales como método de debate, al tiempo que pidió claridad y responsabilidad en el proceso.
Con un mapa interno fragmentado y un escenario internacional convulsionado, el peronismo enfrenta el desafío de resolver sus tensiones, redefinir liderazgos y construir una propuesta capaz de disputar poder en un contexto adverso.
