Jueves Santo en la Penitenciaría un mensaje de fe, servicio y esperanza en contexto de encierro
La celebración fue presidida por Monseñor Dante Braida, quien encabezó una jornada cargada de espiritualidad, reflexión y cercanía con las personas privadas de la libertad.
En el marco de la conmemoración del Jueves Santo, se llevó a cabo una emotiva celebración en el Servicio Penitenciario, donde Monseñor Dante Braida presidió la Santa Misa, concelebrada por el padre Francisco Contamin y el diácono Maximiliano Palacio, recientemente incorporado a la Pastoral Carcelaria.
Durante su homilía, el obispo puso el acento en el significado profundo de esta fecha, resaltando el mandamiento del amor como eje central de la vida cristiana. En ese sentido, invitó a construir comunidad y a reconocerse como familia, más allá del contexto en el que cada persona se encuentre. “Cuando Dios nos reúne, nos invita a ser familia”, expresó.

Asimismo, destacó el gesto de Jesús en el lavatorio de los pies como un acto de servicio cargado de amor, recordando que Cristo amó hasta el extremo, entregando su vida. En ese marco, también trazó un paralelismo con la realidad de las personas privadas de la libertad, señalando que Jesús mismo atravesó una situación de detención antes de su pasión y muerte, lo que permite comprender desde la fe ese sufrimiento.
Luego de la celebración, se realizó el tradicional lavatorio de los pies a integrantes de la Pastoral Carcelaria y a internos e internas de la penitenciaría, en un gesto simbólico que refuerza el compromiso con el servicio y la humildad.
La jornada continuó con un momento de encuentro fraterno, donde se compartió el pan y un sencillo ágape. Finalmente, Monseñor, junto al sacerdote y el diácono, recorrieron los pabellones, bendiciendo a los presentes con agua bendita y escuchando sus testimonios.
La actividad dejó un fuerte mensaje de fe, contención y esperanza, resaltando la importancia de acompañar y estar cerca de quienes atraviesan situaciones de encierro.

