Suben los montos del monotributo y las escalas vuelven a presionar el bolsillo de los contribuyentes
ARCA oficializó los nuevos topes de facturación y los pagos mensuales que rigen desde enero de 2026. Aunque los valores se mantienen en línea con el cierre del año pasado, el esquema vuelve a exigir un control fino de ingresos para no quedar fuera del régimen simplificado.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) puso en marcha el cronograma fiscal del Monotributo para 2026 y confirmó las escalas, límites de facturación y montos mensuales que deberán afrontar trabajadores independientes y pequeños comercios desde el inicio del año. El sistema, que unifica en una sola cuota los impuestos y los aportes jubilatorios y de obra social, comienza el nuevo período sin cambios bruscos, pero con números que siguen impactando en la economía cotidiana de los contribuyentes.
Los topes de ingresos brutos anuales son el principal parámetro para determinar la categoría de cada monotributista y su permanencia en el régimen. Para este año, la categoría A permite facturar hasta 8.992.597 pesos anuales, la B hasta 13.175.201, la C hasta 18.473.166 y la D hasta 22.934.610. En los tramos intermedios, la categoría E alcanza los 26.977.793 pesos, la F llega a 33.809.379 y la G a 40.431.835. En los escalones más altos, la H tiene un tope de 61.344.853 pesos, la I de 68.664.410, la J de 78.632.948 y la K, la más elevada del régimen, permite facturar hasta 94.805.682 pesos anuales. Superar ese límite implica la exclusión automática del Monotributo y el pase al Régimen General, con una carga impositiva y administrativa considerablemente mayor.
En cuanto a los pagos mensuales, los importes varían según la categoría y, desde la C en adelante, según si se trata de prestación de servicios o venta de bienes. En las categorías más bajas, la A y la B mantienen un valor único de 37.085 y 42.216 pesos respectivamente. Desde la categoría C, los servicios pasan a pagar 49.435 pesos frente a 48.320 en comercio, mientras que en la D los montos ascienden a 63.357 para servicios y 61.824 para comercio. La brecha se amplía en las categorías superiores: en la E, los servicios pagan 89.714 pesos y el comercio 81.070; en la F, 112.906 y 97.291; en la G, 172.457 y 118.920. En los tramos más altos, los valores se disparan: la categoría H alcanza los 391.400 pesos en servicios y 238.038 en comercio; la I sube a 721.650 y 355.672; la J a 874.069 y 434.895; y la K llega a 1.208.890 pesos mensuales para servicios y 525.732 para comercio.
El esquema de recategorización se mantiene sin cambios y continúa siendo semestral y obligatorio. Durante enero y febrero se evaluará la situación en base a los ingresos de los últimos doce meses, y lo mismo ocurrirá en agosto. Para el cálculo no solo se consideran los montos facturados, sino también el consumo de energía eléctrica y los alquileres devengados. Desde ARCA advirtieron que los sistemas de control cruzarán datos financieros y de consumo, y que las inconsistencias pueden derivar en recategorizaciones de oficio y sanciones.
Con este nuevo cuadro, el Monotributo arranca 2026 con reglas claras pero con márgenes cada vez más ajustados. Para muchos contribuyentes, el desafío seguirá siendo sostener la actividad sin superar los límites del régimen, en un contexto donde la facturación nominal crece al ritmo de los precios y no siempre de la rentabilidad.
