Valentín Yankelevich rompió el silencio y denunció años de violencia por parte de su padre
El hijo de Romina Yan reveló que sufrió violencia física y psicológica durante su infancia, al igual que su hermano Franco. A 16 años de la muerte de la actriz, contó cómo fue la intervención de su abuelo, Gustavo Yankelevich, para protegerlos y explicó por qué decidió mantener silencio durante tanto tiempo.
Valentín Yankelevich, uno de los hijos de la recordada actriz Romina Yan, decidió contar públicamente una historia familiar que mantuvo en reserva durante más de una década. A los 23 años, el joven piloto de automovilismo relató los episodios de violencia física y psicológica que, según su testimonio, sufrió junto a su hermano mayor, Franco, por parte de su padre, Darío Giordano.
En una entrevista con Infobae, Valentín reconstruyó los difíciles años que atravesó después de la muerte de su madre, ocurrida en septiembre de 2010. Sus declaraciones expusieron una realidad familiar que, según explicó, estuvo marcada por el miedo, el sufrimiento y la necesidad de encontrar un entorno seguro para poder continuar con su vida.
“Cuando tenía 9 o 10 años empecé a sufrir violencia física y psicológica de parte de Darío. Mi hermano también. Era un dolor incomprensible, un infierno vivir en esa casa”, recordó el joven al describir lo que vivió durante su infancia.
En su relato, también explicó que la escuela se había convertido en un espacio de refugio frente a la situación que atravesaba en su hogar. “Las ocho horas que pasaba en el colegio eran las mejores del día porque no volvía a mi casa, sabía que al regresar se desataba el infierno”, expresó.
Sus palabras permitieron conocer una faceta desconocida de la historia de los hijos de Romina Yan, quienes debieron afrontar la pérdida de su madre cuando todavía eran chicos y, de acuerdo con el testimonio de Valentín, atravesaron posteriormente situaciones de violencia dentro del ámbito familiar.
La intervención de Gustavo Yankelevich y el alejamiento de su padre
Según relató Valentín, la situación derivó en una intervención judicial impulsada por su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien actuó para protegerlo a él y a su hermano Franco. Como consecuencia de ese proceso, ambos quedaron bajo el cuidado de su abuelo y se alejaron de su padre.
A partir de entonces, Valentín tomó la decisión de dejar de utilizar el apellido paterno y cortar el vínculo con Giordano, a quien actualmente ya no reconoce en el rol de padre.
El joven destacó especialmente la importancia que tuvo su abuelo durante esa etapa, tanto por su intervención como por el acompañamiento que le brindó para reconstruir su vida después de los episodios que denunció.
En otra entrevista, esta vez con La Nación, describió a Gustavo como una figura fundamental en su crianza y en su desarrollo personal. “La persona que más me aconseja es mi abuelo Gustavo. Me crié con él y es mi gran maestro”, afirmó.
También resaltó el papel de su abuela, Cris Morena, quien lo acompañó durante el proceso de contención familiar y en la construcción de una nueva etapa de su vida.
Por qué Valentín guardó silencio durante tantos años
Uno de los aspectos más delicados de su testimonio fue la explicación sobre los motivos que lo llevaron a no hablar públicamente de lo sucedido durante tanto tiempo.
Valentín señaló que una de sus principales preocupaciones era proteger a su hermana menor, Azul, quien continuó viviendo con su padre después de que él y Franco se alejaran del hogar familiar.
De acuerdo con su relato, su abuelo le pidió que actuara con cautela para evitar que sus declaraciones pudieran interferir en los procesos judiciales o generar consecuencias para la menor.
La situación también habría sido emocionalmente compleja para los hermanos, ya que debieron distanciarse de Azul mientras intentaban resguardar su propia integridad. Con el paso de los años, sin embargo, la joven comprendió las razones que habían llevado a sus hermanos a tomar esa decisión.
Actualmente, los tres mantienen una relación cercana, aunque Azul se encuentra radicada en Estados Unidos, donde cursa sus estudios universitarios.
Valentín explicó que la distancia y el paso del tiempo le permitieron encontrar un momento en el que sintió que podía compartir su historia. Tras la partida de su hermana al exterior, aseguró haber experimentado el alivio necesario para desprenderse de una carga emocional que llevaba desde hacía años.
De esa manera, decidió hacer público un testimonio que, según explicó, había mantenido reservado por motivos familiares y de protección.
Cómo reconstruyeron sus vidas los hijos de Romina Yan
Pese a las dificultades que atravesaron tras la muerte de su madre, los tres hijos de la actriz fueron construyendo sus propios caminos, con intereses y proyectos diferentes.
Franco, el mayor, se vinculó con el mundo artístico y desarrolló actividades relacionadas con la actuación y la música. También mantiene presencia en las redes sociales, donde comparte distintos aspectos de su vida.
Valentín, por su parte, eligió el automovilismo profesional y se abrió camino como piloto deportivo, con participación en el ambiente de las competencias de Turismo Carretera. Su presente está ligado al deporte motor, una actividad en la que busca consolidar su carrera.
Azul, la menor de los hermanos, optó por mantener un perfil más reservado y continuar su formación académica en Estados Unidos, donde estudia en Chapman University, en California, con orientación vinculada al ámbito de los negocios.
Una historia familiar que sale a la luz después de 16 años
La muerte de Romina Yan, en septiembre de 2010, conmocionó al mundo del espectáculo argentino y dejó a sus tres hijos en una situación especialmente difícil por la temprana edad que tenían. Durante años, la familia mantuvo un perfil reservado respecto de su vida privada y de las circunstancias que atravesaron después de aquella pérdida.
Ahora, las declaraciones de Valentín permiten conocer su versión de los episodios que, según denunció, marcaron su infancia y condicionaron sus vínculos familiares. Su testimonio también pone de relieve el papel que atribuye a sus abuelos maternos en el proceso de protección y acompañamiento que le permitió salir de aquella situación.
Las acusaciones contra Darío Giordano fueron expuestas por Valentín en sus declaraciones públicas. Su difusión no reemplaza, por sí sola, una determinación judicial sobre los hechos denunciados, pero abrió una nueva conversación sobre una historia que permaneció durante años fuera del conocimiento público.
A más de una década de aquellos acontecimientos, el joven eligió hablar desde su propia experiencia y explicar por qué necesitó tanto tiempo para hacerlo. Su relato pone el foco no solo en las denuncias de violencia, sino también en las consecuencias emocionales de crecer en un entorno que describió como doloroso y en la importancia del acompañamiento familiar para reconstruir su vida.
Redacción Infolar y Digital Norte
