Nahuel Gallo: más deudas sobre el entramado tras su liberacón
El exembajador en Venezuela Oscar Laborde cuestionó la actuación del Ejecutivo en el caso del gendarme detenido durante más de un año en ese país. Analistas señalan que la liberación se produjo en medio de un complejo escenario diplomático e internacional.
La reciente liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, quien permaneció detenido en Venezuela durante 448 días acusado de presunto espionaje, generó un fuerte debate político y diplomático sobre las gestiones que permitieron su regreso al país.
El exembajador argentino ante Venezuela, Oscar Laborde, cuestionó públicamente el accionar del Gobierno nacional y sostuvo que las gestiones oficiales no fueron suficientes para lograr la liberación del efectivo de la Gendarmería Nacional.
En declaraciones radiales, Laborde planteó dudas sobre el rol de la administración encabezada por el presidente Javier Milei en el proceso. “Decían querer, pero hay que ver si querían”, afirmó al referirse a las gestiones que, según su visión, no se realizaron a tiempo para facilitar la liberación.
El exdiplomático sostuvo que existieron instancias de negociación que no fueron impulsadas por el Ejecutivo argentino y que, a su entender, podrían haber acelerado el proceso. También señaló que algunos contactos informales y gestiones externas habrían contribuido a generar condiciones favorables para la resolución del caso.
Nahuel Gallo había sido detenido el 8 de diciembre de 2024 al ingresar a territorio venezolano por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander. Desde entonces permaneció recluido principalmente en el penal conocido como El Rodeo I, en medio de acusaciones de espionaje que, según el Gobierno argentino, carecían de pruebas públicas.
Su liberación se concretó el 1 de marzo de 2026 y al día siguiente llegó a la Argentina en un vuelo privado, aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza durante la madrugada. El regreso marcó el cierre de un episodio que tensó durante más de un año la relación diplomática entre Buenos Aires y Caracas.
Especialistas en relaciones internacionales señalaron que la liberación se produjo en un contexto político particular dentro de Venezuela, donde se registró una revisión de casos de detenidos considerados presos políticos, en medio de presiones diplomáticas externas.
En ese escenario, distintos actores internacionales habrían participado en gestiones indirectas que contribuyeron a destrabar la situación. El propio Gobierno argentino agradeció públicamente el respaldo de países como Estados Unidos e Italia, cuyos canales diplomáticos habrían colaborado en el proceso.
También trascendió que se habrían activado mecanismos de mediación no tradicionales, incluyendo gestiones vinculadas al ámbito deportivo que facilitaron la logística para concretar el traslado del gendarme una vez liberado.
Hasta el momento no se han difundido detalles oficiales sobre eventuales acuerdos o negociaciones que hayan formado parte de la resolución del caso. Sin embargo, analistas coinciden en que este tipo de liberaciones suele producirse a partir de negociaciones diplomáticas discretas y de un contexto político que favorece la distensión.
El regreso de Gallo fue recibido con alivio por su familia y cerró uno de los episodios diplomáticos más sensibles entre Argentina y Venezuela en los últimos años. No obstante, el caso continúa generando repercusiones en el ámbito político y abre interrogantes sobre las estrategias diplomáticas que se utilizan en situaciones similares.
