La crisis golpea al sector privado y ya cerraron más de 25 mil empresas durante la gestión de Milei



La recesión económica, la caída del consumo y el retroceso de la actividad industrial profundizan el deterioro del entramado productivo argentino. Comercios, PyMEs y fábricas enfrentan un escenario cada vez más complejo mientras crece la preocupación por la pérdida de empleo.



La economía argentina atraviesa un escenario de fuerte contracción que ya impacta de lleno en el sector productivo y comercial. De acuerdo con distintos relevamientos económicos y datos oficiales, más de 25 mil empresas y comercios dejaron de operar desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, en un contexto marcado por la recesión, la caída del consumo y el ajuste económico.

El panorama genera creciente preocupación entre empresarios, comerciantes y trabajadores debido al impacto directo sobre el empleo y las economías regionales. Distintos sectores advierten que la crisis podría profundizarse durante el resto de 2026 si no se reactiva el mercado interno y continúa el freno en la actividad económica.

Según informes económicos difundidos por medios especializados, durante 2024 ya se habían perdido cerca de 10 mil empresas y más de 217 mil puestos de trabajo registrados, una cifra que expuso el deterioro sostenido del aparato productivo nacional.

La situación también golpeó con fuerza a la industria. En noviembre de 2024, la producción industrial mostró una caída del 1,7%, acumulando un retroceso anual superior al 10%, reflejando el impacto de la baja demanda, el incremento de costos y la paralización de distintos sectores fabriles.

Los datos correspondientes a 2025 muestran que la tendencia negativa continúa. El número de empleadores registrados pasó de 499.682 en diciembre de 2024 a 494.274 en julio de 2025, evidenciando el cierre progresivo de empresas en distintos puntos del país.

Las pequeñas y medianas empresas aparecen entre las más afectadas por el actual contexto económico. Comerciantes y referentes PyMEs sostienen que muchas firmas enfrentan dificultades para sostener salarios, afrontar tarifas y mantener niveles mínimos de producción frente a la caída de ventas.

En distintas provincias también crece la preocupación por el impacto sobre las economías regionales, donde numerosos emprendimientos dependen directamente del movimiento del consumo interno y de la actividad comercial local.

Mientras tanto, desde el Gobierno nacional defienden el programa de ajuste económico y aseguran que las medidas apuntan a estabilizar la macroeconomía y reducir la inflación. Sin embargo, sectores empresariales y sindicales advierten que el costo social y productivo de ese proceso comienza a reflejarse en el cierre de empresas, la pérdida de empleo y el debilitamiento del mercado interno.

Analistas económicos coinciden en que los próximos meses serán determinantes para evaluar si la economía logra mostrar señales de recuperación o si la crisis continúa profundizando el deterioro del sector productivo argentino.

Redacción Infolar y Digital Norte