El salario pierde capacidad de compra y crece el endeudamiento de las familias
Más allá de las cifras de morosidad, especialistas advierten que el fenómeno refleja una creciente vulnerabilidad económica de los hogares argentinos.
Aunque la inflación desaceleró respecto de los niveles registrados en 2024 y actualmente se ubica en torno al 33,2% interanual, los ingresos de una gran parte de los trabajadores continúan siendo insuficientes para afrontar el costo de vida, especialmente tras el aumento de tarifas, transporte, alimentos y medicamentos. (BCRA)
En distintos sectores laborales, trabajadores consultados coinciden en que el salario alcanza para cubrir apenas los primeros días del mes. «El sueldo dura entre diez y quince días; después hay que empezar a pagar con tarjeta para comprar alimentos o pedir un préstamo para llegar a fin de mes», relataron empleados del comercio, la administración y el sector privado.
Si bien existen diferencias entre actividades, numerosos convenios muestran ingresos mensuales que oscilan entre 850.000 y 1.500.000 pesos, montos que muchas familias consideran insuficientes para afrontar alquiler, servicios, transporte, educación, salud y alimentación de un hogar tipo de cuatro integrantes.
En este contexto, las tarjetas de crédito dejaron de utilizarse principalmente para compras extraordinarias y pasaron a ser una herramienta para financiar gastos cotidianos, especialmente en supermercados, farmacias y combustibles. A ello se suma el crecimiento de los créditos personales y de los préstamos ofrecidos por billeteras virtuales, que permitieron sostener el consumo, aunque al costo de un fuerte incremento del endeudamiento.
El deterioro se refleja en las estadísticas del sistema financiero. El informe del CEPA reveló que la irregularidad en los pagos alcanzó el 7,6% en mayo de 2026, el nivel más elevado de los últimos años, mientras que la mora en billeteras virtuales llegó al 29,6%, un récord incluso superior al registrado durante la pandemia. En total, 5,8 millones de argentinos presentan deudas en situación irregular sobre un universo de 20,9 millones de deudores.
Los jóvenes son uno de los sectores más comprometidos: casi cuatro de cada diez personas de entre 18 y 34 años registran atrasos en sus obligaciones financieras, principalmente por préstamos obtenidos a través de aplicaciones y billeteras virtuales.
Aunque los datos oficiales del INDEC indican que la pobreza descendió al 28,2% y la indigencia al 6,3% durante el segundo semestre de 2025, economistas sostienen que la mejora estadística convive con una realidad compleja para miles de familias que, pese a tener empleo, deben recurrir al crédito para cubrir gastos esenciales y sostener su consumo cotidiano. (Argentina.gob.ar)
Para analistas del consumo, el aumento de la morosidad constituye una señal de alerta: cada vez más hogares destinan una mayor parte de sus ingresos al pago de cuotas e intereses, reduciendo su margen para afrontar nuevas obligaciones. Este escenario, advierten, incrementa el riesgo de sobreendeudamiento y profundiza la vulnerabilidad económica de amplios sectores de la población.
