30 de octubre de 2026

Tragedia ferroviaria en Tragedia España: los audios que comprometen la actuación del centro de control antes del choque

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Se conocieron tres grabaciones de las comunicaciones entre el centro de control de Atocha y los maquinistas de los trenes de alta velocidad que colisionaron en Urda, Toledo. Los registros muestran que el operador autorizó a reanudar la marcha normal mientras una de las formaciones permanecía detenida y su conductora advertía que no podía avanzar.



La investigación por el trágico choque entre dos trenes de alta velocidad en España sumó un elemento clave: la difusión de tres audios que reconstruyen parte de las comunicaciones entre el centro de control ferroviario de Atocha y los maquinistas de las formaciones involucradas.

El accidente ocurrió el miércoles 28 de octubre en las inmediaciones de Urda, en la provincia de Toledo, cuando un tren AVE de Renfe impactó contra la parte trasera de una formación de la compañía Iryo que permanecía detenida sobre las vías. El siniestro dejó, según los últimos reportes difundidos, al menos 69 personas fallecidas y 58 heridas, algunas de ellas en estado crítico.

Las grabaciones, difundidas por distintos medios españoles, muestran que el sistema de seguridad ferroviaria LZB había presentado fallas y que, en medio de esa situación, el centro de control transmitió instrucciones a los conductores para intentar restablecer la circulación.

La orden de reanudar la marcha normal

Uno de los audios corresponde a una comunicación iniciada alrededor de las 8:31, cuando el maquinista del AVE informó al centro de control sobre un problema de transmisión que había provocado la detención de la formación.

Después de algunas consultas internas, a las 8:36 un operador de Adif le indicó que desconectara y volviera a conectar el sistema LZB y que reanudara la circulación «al amparo del BSL con marcha normal». Esta instrucción permitía avanzar sin la limitación de velocidad que, según las informaciones difundidas sobre el protocolo ferroviario, correspondía aplicar ante ese tipo de inconvenientes.

El tren AVE se encontraba aproximadamente a 25 kilómetros de la formación Iryo, que también había sufrido problemas técnicos y permanecía detenida en las inmediaciones de Urda.

La advertencia de la maquinista del Iryo

Las otras grabaciones permiten reconstruir las comunicaciones de la conductora del Iryo con el centro de control. En ellas, la maquinista informó que había sufrido una pérdida de transmisión y que permanecía detenida ante la señal de entrada de Urda.

Desde Atocha le indicaron que desconectara y volviera a conectar el sistema para intentar recuperar su funcionamiento. Sin embargo, minutos después volvió a comunicarse para advertir que el tren seguía sin permitirle reiniciar el sistema LZB y que, por ese motivo, continuaba inmovilizado.

En una de las respuestas, desde el centro de control le indicaron que avanzara cuando pudiera y que volviera a comunicarse si persistían los inconvenientes. Las conversaciones también registran comentarios entre trabajadores del centro sobre los problemas que presentaba la formación.

Uno de los puntos más delicados que ahora analiza la investigación es por qué, pese a conocer que el Iryo continuaba detenido, no se habría ordenado detener o limitar la circulación del AVE que avanzaba por detrás.

Las posibles fallas bajo investigación

Los audios abrieron interrogantes sobre la actuación del centro de control y el cumplimiento de los protocolos de seguridad. Según las informaciones publicadas por medios españoles, ante la caída del sistema LZB correspondía aplicar un procedimiento de circulación degradada, con avance «a la vista» y una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora.

Sin embargo, al maquinista del AVE se le habría autorizado a continuar con marcha normal. Esa diferencia entre las instrucciones transmitidas y el procedimiento que debía aplicarse constituye uno de los aspectos centrales de la investigación.

También existen diferencias entre las reconstrucciones difundidas por las autoridades y la versión de fuentes cercanas a Iryo respecto del momento en que se produjeron las comunicaciones y las autorizaciones para reanudar el recorrido. La compañía sostiene que su maquinista seguía sin poder avanzar cuando ocurrió el impacto.

Por el momento, las grabaciones aportan información relevante sobre las decisiones tomadas durante los minutos previos a la colisión, pero no determinan por sí solas todas las causas ni las responsabilidades del accidente. Las autoridades deberán analizar las comunicaciones completas, los registros técnicos de las formaciones y los sistemas de seguridad para establecer cómo se produjo la tragedia.

El choque de Urda se convirtió en uno de los accidentes ferroviarios más graves de la historia reciente de España y mantiene en alerta a las autoridades, mientras continúan las tareas de asistencia a las víctimas y el esclarecimiento de lo sucedido.

 

 

 

 

 

 

 

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