Trump confirmó que Estados Unidos permitió el ingreso de Flávio Bolsonaro, pero evitó involucrarse en la crisis política de Brasil
US President Donald Trump reacts as he speaks to reporters before boarding Air Force One for travel to Mississippi from Joint Base Andrews, Maryland, US, October 26, 2026. REUTERS/Jonathan Ernst
El presidente estadounidense aseguró que el senador brasileño y su familia fueron tratados “de manera muy injusta”, aunque afirmó que no tomará partido en la disputa política tras la derrota electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Flávio Bolsonaro llegó a Miami luego de abandonar Brasil y pasar por Argentina.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió este miércoles a la llegada del senador brasileño Flávio Bolsonaro a territorio estadounidense y confirmó que su Gobierno autorizó el ingreso del dirigente y de su familia. Sin embargo, evitó respaldar públicamente su autoproclamación como supuesto “verdadero presidente electo” de Brasil y aseguró que no pretende involucrarse en la disputa política del país sudamericano.
Consultado por las declaraciones de Bolsonaro, quien había desconocido el resultado electoral y reivindicado su condición de ganador, Trump respondió: “No voy a hacer un comentario sobre eso, pero sé que le dimos permiso para entrar al país, así que ya veremos; pero yo no voy a involucrarme. Fue una elección muy extraña”.
El mandatario estadounidense también fue consultado sobre los motivos por los cuales su administración permitió el ingreso del senador y sus familiares. En ese contexto, sostuvo que consideraba que habían recibido un trato injusto.
“Me pareció que fueron tratados de manera muy injusta y no tomé partido en la elección; pero cuando veo algo que resulta inapropiado, lo señalo. Creo que él y su familia fueron tratados de manera muy injusta”, manifestó.
Trump, sin embargo, aseguró que no había mantenido conversaciones con Flávio Bolsonaro desde su llegada a Estados Unidos.
La llegada de Bolsonaro a Miami tras pasar por Argentina
El senador brasileño arribó este miércoles a Miami junto a su esposa, Fernanda Bolsonaro, y sus dos hijas, después de abandonar Brasil en medio de una investigación judicial que también involucra la situación de sus documentos de viaje.
Según la información difundida, la Policía Federal brasileña había cancelado sus pasaportes ordinario y diplomático luego de que incumpliera una orden judicial para entregarlos. La medida se enmarca en una investigación por presunta corrupción.
Antes de llegar a Estados Unidos, Bolsonaro viajó a Argentina y desde allí abordó un avión privado con destino a Miami, con una escala en Ecuador. El Gobierno estadounidense informó que concedería visados a los cuatro integrantes de la familia, aunque no precisó qué tipo de permisos recibirían ni las condiciones de permanencia.
La disputa política en Brasil y el respaldo de Trump
La llegada del senador a Estados Unidos se produjo después de que Flávio Bolsonaro desconociera la derrota electoral frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El dirigente había encabezado la primera vuelta, pero Lula logró imponerse en el balotaje por una diferencia superior a los cuatro millones de votos.
Tras el resultado, Flávio Bolsonaro difundió un mensaje en el que se presentó como el “verdadero presidente” de Brasil, aunque posteriormente circuló otra versión en la que se definió como el “líder” de la oposición.
También afirmó que encabezaría la oposición desde Estados Unidos y comparó su situación con la de dirigentes opositores venezolanos como Juan Guaidó y María Corina Machado.
Trump mantiene una relación política cercana con la familia Bolsonaro y sus declaraciones sobre el supuesto trato injusto recibido por el senador volvieron a poner en evidencia su interés en la situación brasileña. No obstante, sus últimas expresiones marcaron una diferencia entre cuestionar el trato que recibió la familia y respaldar formalmente el desconocimiento del resultado electoral.
De esta manera, la llegada de Flávio Bolsonaro a Miami suma un nuevo capítulo a la tensión política brasileña y a las relaciones entre Washington y Brasilia, en un escenario atravesado por cuestionamientos al resultado electoral y una investigación judicial en curso.
